Estados Unidos abarca casi todos los climas posibles. Nueva York y Chicago tienen un clima continental de cuatro estaciones muy marcadas: veranos calurosos e inviernos fríos con nieve, especialmente severos en Chicago por los vientos del lago Michigan. Miami, en cambio, es subtropical: cálida y húmeda todo el año, con una temporada de lluvias y huracanes entre junio y noviembre.
En la costa oeste, Los Ángeles disfruta de un clima mediterráneo seco y soleado casi todo el año, mientras que San Francisco es famosa por su niebla y su frescura incluso en verano, fruto de la corriente fría del Pacífico. Es un país donde la ciudad concreta importa muchísimo: la diferencia entre Miami y Chicago en pleno enero puede ser de más de 20°C.
La diferencia más llamativa para el viajero latinoamericano es la variación entre la Florida tropical y el norte nevado en pleno invierno: mientras en Miami hay 25°C con playa en enero, en Chicago o Minneapolis puede haber −20°C con nevadas intensas. Esta amplitud hace que la elección de la época del año sea tan importante como la de la ciudad de destino.
El noreste tiene cuatro estaciones marcadas: veranos cálidos y húmedos (25–32°C), otoños espectaculares con follaje de colores, inviernos fríos con nieve (diciembre-febrero) y primaveras variables. Las tormentas de nieve pueden ser intensas entre diciembre y marzo.
Miami, Nueva Orleans y el sur en general tienen un clima subtropical o tropical. Miami tiene veranos calurosos y húmedos con lluvias de tarde frecuentes y riesgo de huracanes (junio-noviembre), e inviernos cálidos y secos (22–27°C) que atraen turismo de todo el mundo.
Chicago, Denver y las grandes llanuras tienen un clima continental extremo: inviernos muy fríos con viento (el wind chill en Chicago puede hacer que −10°C se sienta como −25°C) y veranos calurosos con tormentas eléctricas y, ocasionalmente, tornados en el cinturón central.
Los Ángeles y San Diego gozan de un clima mediterráneo: soleado casi todo el año, veranos secos y templados, inviernos suaves con lluvia ocasional. San Francisco es la excepción: niebla y frescura por la influencia del Pacífico frío incluso en pleno agosto.
Mejor época para viajar: La primavera (abril–junio) y el otoño (septiembre–octubre) son las mejores épocas en gran parte del país, con temperaturas suaves. El verano es ideal para el norte; el invierno, para escapar al sur (Miami, California).
Temporada de lluvias: Varía por región: Miami concentra lluvia y huracanes entre junio y noviembre; el noreste reparte la precipitación todo el año; California es seca en verano y lluviosa en invierno.
Para Nueva York, la primavera (abril-junio) y el otoño (septiembre-octubre) ofrecen el clima más agradable. Para Florida, de noviembre a abril es la temporada seca e ideal, evitando el calor extremo y los huracanes del verano. Para California del sur (Los Ángeles, San Diego), prácticamente cualquier época funciona bien. Para los Parques Nacionales (Yellowstone, Grand Canyon), mayo a septiembre es el período óptimo.
Estados Unidos requiere equipaje muy diferente según la ciudad y el mes. Para el noreste en invierno, abrigo grueso, botas de nieve y guantes son esenciales. Para Florida en cualquier época, ropa de verano y protector solar. Para California del sur, capas para las mañanas frescas y manga corta al mediodía. Para los parques nacionales del oeste, botas de trekking y capas impermeables.
La primavera (de abril a junio) y el otoño (septiembre y octubre) ofrecen el clima más agradable, con temperaturas suaves y paisajes bonitos. El verano es caluroso y húmedo, y el invierno frío con posibilidad de nieve, aunque con el encanto de las fiestas.
Por la corriente fría del Pacífico y la niebla costera que entra por la bahía. Aunque esté en California, San Francisco rara vez tiene calor; los veranos son frescos y neblinosos, y conviene llevar una chaqueta incluso en julio.
Los tornados son más frecuentes en el "cinturón de tornados" (Tornado Alley): Texas, Oklahoma, Kansas y estados vecinos. La temporada va principalmente de marzo a mayo en el sur y de mayo a julio en el norte de las llanuras.
De noviembre a abril es la temporada ideal en Miami: menos humedad, poca lluvia, temperatura agradable (24–28°C) y alejada del pico de huracanes. El verano (junio-septiembre) es caluroso, muy húmedo y con frecuentes tormentas de tarde, aunque también tiene sus fans.