España tiene una variedad climática enorme para su tamaño. En la costa mediterránea (Barcelona, Valencia, Alicante, Málaga) domina el clima mediterráneo: veranos cálidos y secos, inviernos suaves y la mayor parte de la lluvia repartida en primavera y otoño. El interior, en cambio, tiene un clima continental marcado: Madrid y Zaragoza viven veranos muy calurosos y secos e inviernos fríos, con gran diferencia entre el día y la noche.
El norte atlántico (Bilbao y toda la cornisa cantábrica) es la cara verde de España: clima oceánico, temperaturas templadas todo el año y lluvia frecuente en cualquier estación. Y el sureste (Murcia, Almería) es la zona más árida del continente europeo, con escasas precipitaciones y mucho sol. A diferencia de los países tropicales, aquí sí hay cuatro estaciones bien diferenciadas, así que la época del año marca por completo qué ropa llevar.
El dato más práctico a la hora de viajar a España es que el verano en el interior puede ser agotador: Madrid y Sevilla superan con frecuencia los 40°C en julio y agosto, convirtiendo las mañanas tempranas y la noche en los mejores momentos para pasear. En la costa mediterránea el mar suaviza el calor, mientras que el norte atlántico se mantiene fresco incluso en pleno agosto.
Barcelona, Valencia, Alicante, Málaga y las Baleares disfrutan del clima mediterráneo clásico: veranos secos y cálidos (28–35°C), inviernos suaves (10–15°C) y la lluvia concentrada en otoño y primavera. El sol brilla más de 300 días al año en muchas partes de esta franja costera.
Bilbao, San Sebastián, Santander, Oviedo y Galicia tienen un clima oceánico húmedo: temperaturas suaves todo el año (10–22°C según la estación), lluvia frecuente en otoño, invierno y primavera, y veranos frescos que raramente superan los 28°C. Es el "norte verde" que contrasta con el sur seco.
La meseta castellana y Madrid tienen veranos muy calurosos (35–42°C en picos) e inviernos fríos con heladas, además de grandes diferencias entre el día y la noche. Zaragoza suma el viento cierzo, que puede bajar sensiblemente la temperatura percibida en cualquier estación.
El sureste de España es el territorio más seco de Europa occidental, con precipitaciones anuales por debajo de los 250 mm en algunas zonas de Almería. Los veranos son tórridos y muy largos; el sol es el recurso dominante de esta región durante casi todo el año.
Mejor época para viajar: Primavera (abril–junio) y otoño (septiembre–octubre) son las mejores épocas: temperaturas agradables y menos masificación que en pleno verano. El verano es ideal para playa pero muy caluroso en el interior.
Temporada de lluvias: Primavera y otoño concentran la lluvia en la mayor parte del país. El norte atlántico (Bilbao) puede tener lluvia en cualquier estación; el sureste (Murcia, Alicante) es seco casi todo el año.
Para recorrer el interior de España (Madrid, Toledo, Sevilla, Granada), la primavera (abril–junio) y el otoño (septiembre–octubre) ofrecen el equilibrio perfecto: días largos, temperaturas entre 18 y 28°C y mucho menos calor que en pleno verano. La playa en la costa mediterránea está en su mejor momento entre julio y septiembre, aunque coincide con el pico de turismo y los precios más altos. El norte (Galicia, Asturias, País Vasco) es una alternativa atractiva en verano: fresco, verde y con playas menos masificadas. Para esquiar en los Pirineos o Sierra Nevada, la temporada va de diciembre a marzo.
En verano en el sur y el interior, ropa ligera y transpirable es básica, junto con protector solar de factor alto, gafas de sol y un sombrero. Para la costa mediterránea bastan las prendas veranieras; añadí una capa para las noches. Si visitás el norte o vas en primavera u otoño, llevá capas y un impermeable compacto: la lluvia llega sin previo aviso en el norte y las noches del interior pueden ser frescas. En invierno en Madrid o el interior conviene equiparse con abrigo, bufanda y guantes.
La primavera (de abril a junio) y el otoño (septiembre y octubre) ofrecen el mejor equilibrio: clima agradable en casi todo el país, días largos y menos turistas que en verano. El verano es excelente para la costa, pero el interior (Madrid, Sevilla, Córdoba) puede superar los 38–40°C.
La costa mediterránea sur (Málaga, Alicante) tiene de los inviernos más suaves de Europa continental, con temperaturas que rara vez bajan de 10°C y muchos días de sol. Por eso la Costa del Sol es un destino popular incluso fuera de verano.
España no tiene una temporada de lluvias tan marcada como en el trópico. La lluvia se concentra en primavera y otoño en la mayor parte del país. El norte (Bilbao, Galicia) puede tener lluvia casi en cualquier mes; el sureste (Murcia, Almería) es seco casi todo el año. El verano es seco en prácticamente todo el territorio.
En la Costa del Sol (Málaga, Marbella) y Canarias sí hay días perfectos para la playa en abril y mayo, con temperaturas de 20–25°C. En la costa mediterránea norte (Barcelona, Valencia) el agua aún está fría en primavera y las temperaturas son más variables; la playa es más confortable a partir de junio.