España tiene una variedad climática enorme para su tamaño. En la costa mediterránea (Barcelona, Valencia, Alicante, Málaga) domina el clima mediterráneo: veranos cálidos y secos, inviernos suaves y la mayor parte de la lluvia repartida en primavera y otoño. El interior, en cambio, tiene un clima continental marcado: Madrid y Zaragoza viven veranos muy calurosos y secos e inviernos fríos, con gran diferencia entre el día y la noche.
El norte atlántico (Bilbao y toda la cornisa cantábrica) es la cara verde de España: clima oceánico, temperaturas templadas todo el año y lluvia frecuente en cualquier estación. Y el sureste (Murcia, Almería) es la zona más árida del continente europeo, con escasas precipitaciones y mucho sol. A diferencia de los países tropicales, aquí sí hay cuatro estaciones bien diferenciadas, así que la época del año marca por completo qué ropa llevar.
Mejor época para viajar: Primavera (abril–junio) y otoño (septiembre–octubre) son las mejores épocas: temperaturas agradables y menos masificación que en pleno verano. El verano es ideal para playa pero muy caluroso en el interior.
Temporada de lluvias: Primavera y otoño concentran la lluvia en la mayor parte del país. El norte atlántico (Bilbao) puede tener lluvia en cualquier estación; el sureste (Murcia, Alicante) es seco casi todo el año.
La primavera (de abril a junio) y el otoño (septiembre y octubre) ofrecen el mejor equilibrio: clima agradable en casi todo el país, días largos y menos turistas que en verano. El verano es excelente para la costa, pero el interior (Madrid, Sevilla, Córdoba) puede superar los 38–40°C.
La costa mediterránea sur (Málaga, Alicante) tiene de los inviernos más suaves de Europa continental, con temperaturas que rara vez bajan de 10°C y muchos días de sol. Por eso la Costa del Sol es un destino popular incluso fuera de verano.